Mezcla de montmorillonita con una porción de illitia. Mezcla fácil de aplicar y que proporciona resultados óptimos.
Arcilla verde en pasta, formulada especialmente con una consistencia densa para poder aplicar directamente como mascarilla. De fácil limpieza.
Posee una gran capacidad de absorción que le permite regular el exceso de grasa de la piel y el cabello.
La arcilla verde está indicada para pieles grasas y con tendencia al acné.
Tabla nutricional
Ingredientes
Aqua, Kaolín, Illita, Montmorillonita, Propanediol, Undecilenato de Glicerilo.
Detalles
Mantener alejado del alcance de los niños.
Propiedades
La arcilla verde posee la propiedad de eliminar impurezas y limpiar los poros, por lo que resulta un tratamiento ideal para pieles acneicas. Gracias a su contenido en sílice, aluminio y zinc tiene efecto cicatrizante. Ayuda a eliminar la celulitis, aporta frescura y elasticidad a la piel, de efecto relajante. Resulta muy útil como tratamiento exfoliante suave y natural para pieles sensibles.
Tiene una acción astringente, tonificante, estimulante, secante, bactericida, analgésica y cicatrizante si se aplica como mascarilla facial en tratamientos de belleza. Realiza un peeling natural, eliminando el exceso de grasa de la piel. Nutre los tejidos con sales minerales y absorbe la radiación solar, retardando el envejecimiento.
Uso
Mascarillas: aplicar una capa gruesa sobre la cara y el cuello, evitando el contorno de ojos y labios. Dejar actuar durante 10 minutos, sin permitir que la mascarilla seque completamente sobre la piel. Aclarar con agua tibia y secar con una toalla de algodón.
Exfoliante: Disolver una pequeña cantidad en agua y utilizar directamente con suaves masajes circulares. Resulta muy útil como tratamiento exfoliante suave y natural para pieles sensibles.
Cataplasmas: Con una espátula no metálica, extender una capa de arcilla de 2 cm de espesor sobre un tejido natural. Aplicar la cataplasma directamente sobre la piel y fijarla con un vendaje suave. Si la piel está irritada, poner una gasa fina entre la piel y la arcilla. Cuando la cataplasma esté casi seca, retirarla y eliminar los restos de arcilla con agua tibia, después secar la piel con una toalla de algodón.