La col lombarda es una hortaliza típicamente invernal, es un plato muy navideño. Esta col es un repollo comestible de sabor ligeramente dulce y muy apreciado, que se caracteriza por el atractivo de su color morado, magenta o púrpura oscuro de sus hojas. Su atractivo color morado distingue a este repollo de sabor dulzón creando ensaladas coloridas y saludables. Sabor ligeramente dulce.

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| Peso | 2180 g |
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Tabla nutricional
| Grasas | 0,10 g |
| de las cuales saturadas | 0,100 g |
| Hidratos carbono | 11 g |
| de los cuales azúcares | 10,40 g |
| Proteinas | 1,20 g |
Detalles
La conservación es sencilla, igual que el resto de coles o repollos. Aguanta fácilmente dos o tres semanas en la nevera dentro del cajón de las verduras, guardada en una bolsa de plástico perforado o de papel, para que respire. En caso de que contemos con comprar una lombarda de bastante tamaño siempre es mejor que la consumamos por capas, cortando hojas en función de nuestras necesidades y no partiéndola por la mitad. Tampoco es conveniente lavarla con agua hasta que no se vaya a consumir, aunque si es fresca y no está envasada, es necesario quitar el polvo o la tierra exterior que pueda tener, así como varias de las hojas exteriores.
Propiedades
Es un alimento poco calórico, y por eso es recomendable en dietas de adelgazamiento. Rica en compuestos de azufre, vitamina C y ácido cítrico. Aporta mucha fibra lo que le confiere propiedades laxantes. Fuente importante de antioxidantes.
Preparación
No conviene sobrecocerla porque pierde color y textura, razón por la que es más que suficiente cocerla a fuego suave durante 30 o 40 minutos, partiendo siempre de hervores bajos. Como todas las crucíferas, la lombarda desprende un olor ligeramente sulfuroso y desagradable (pensemos en la coliflor o la col de Bruselas) durante las cocciones, que se multiplica si estas son demasiado rápidas e intensas, por lo que es conveniente recurrir a fuegos más pausados o a cocciones al vapor. Si la consumimos cocida y no la vamos a preparar en el acto, conviene añadir unas gotas de vinagre y dejar bien tapada la lombarda para que no pierda su color morado tan característico, porque una vez cocida empieza a azular.
Uso
Las recetas más habituales con lombarda implican cocidos y hervidos, que luego se pueden rehogar o convertir en cremas y purés. También podemos sacarle partido también en crudo, por ejemplo en ensaladas, y también respetar al máximo sus virtudes culinarias recurriendo a los hervidos. Más digestiva cuando se consume cruda que cuando se consume cocida, una buena forma de tomar lombarda es picarla finamente y saltearla o distribuirla en ensaladas de col. También le sientan bien los vinagres y las vinagretas (con un poco de mostaza, por ejemplo) en esas ensaladas, donde conviene acompañarla de algún toque más dulce como el de la zanahoria o de la cebolla, donde podríamos servir la lombarda rallada.









